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Análisis de los datos obtenidos

ドキュメント内 El adulto usuario de L2:cognicion bilingue y aprendizaje (ページ 36-39)

Tras reunir los datos de un total de 15 sujetos se procedió a analizar las cifras. La comparación estadística se realizó mediante prueba-t y ANOVA con corrección de Bonferroni. A continuación se muestran las gráficas correspondientes a dichos análisis (Figuras 3a, 3b y 3c). En estas gráficas podemos observar los datos referentes al índice de preferencia que cada grupo mostró por la forma (en color claro) o el material (en color oscuro). Cada grupo de columnas representa la media del total de respuestas, y las tres categorías de objetos por separado en cuatro categorías diferentes: De derecha a izquierda, “Complex” se refiere a los objetos complejos, “Simple” a los objetos de formas simples, “Substance” a las sustancias dispuestas en patrones sencillos, y “General” es la media de las otras tres categorías.

Figura 3a: Datos del grupo de hablantes monolingües de español.

En la Fig. 3a podemos comprobar cómo un grupo de hablantes monolingües de español es muy consistente en la preferencia por la forma antes que el material al realizar este experimento (p >

0,00). Veamos a continuación los datos correspondientes a un grupo de sujetos de características similares formado por hablantes monolingües de japonés:

0 20 40 60 80 100

Sustancia Simple Complejo General

F orma Material

Figura 3 b.

Datos del grupo de hablantes monolingües de japonés.

En la Fig. 3b se observa cómo sin llegar al extremo de la proporción inversa, los sujetos hablantes nativos de japonés prefirieron en mayor medida el material antes que la forma como punto en común entre dos imágenes al elegir entre una opción basada en la forma y otra basada en el material (p > 0,00). Por último, presentamos la gráfica correspondiente a sujetos japoneses usuarios de español como L2:

Figura 3c:

Datos del grupo de japoneses usuarios avanzados de español como L2

Las cifras correspondientes a este grupo se vuelven menos consistentes, quedando completamente alejadas no sólo del grupo de hablantes de su misma lengua materna sino también de los sujetos hablantes de su L2. Con un valor de p > 0,16 los datos sugieren que no existe un patrón claro, a diferencia de como ocurriera con los dos grupos de hablantes nativos monolingües.

A continuación presentamos cifras más detalladas de los análisis. En primer lugar mostramos los análisis de los datos obtenidos del grupo multilingüe. En la categoría de los objetos complejos eligieron la forma en un 73.3% de ocasiones frente a 26.6% para el material, quedando

0 20 40 60 80 100

Sustancia Simple Complejo General

F orma Material

0 20 40 60 80 100

Sustancia Simple Complejo General

F orma Material

en una diferencia significativa de valor p>0.00. Para los objetos simples, la preferencia de la forma fue 33.3% frente a 66.6% de material, con una diferencia significativa de valor p> 0.02 (p> 0.04 en la versión más estricta del análisis). En el caso de las sustancias, la preferencia por la forma fue de 26.6% frente al 73.3% por el material, con una diferencia significativa de valor p> 0.00. La media de estos tres grupos de datos resulta en una preferencia del 44.4% por la forma frente a un 55.5%

por el material, quedando en una diferencia no significativa de valor p>0.08. Estos datos nos demuestran que aunque hay un patrón claro de preferencias dentro de cada categoría, no existe una preferencia a nivel general por una u otra opción. De esta manera podemos confirmar que los hablantes nativos de japonés al adquirir español como L2 comienzan a mostrar una alteración en sus preferencias igual a la vista en el caso en que la segunda lengua era el inglés. Por ello, en relación con el experimento previo, es posible confirmar que en el caso de los hablantes nativos de japonés, al desarrollar una competencia multilingüe, desarrollan una percepción divergente de los patrones de los hablantes nativos monolingües de las dos lenguas que usan.

Por otra parte, respecto a los grupos de control, en primer lugar los hablantes monolingües de japonés repitieron el patrón de resultados vistos en el experimento anterior, tal y como se esperaba. El grupo de control de hablantes monolingües de español, de especial interés por ser la primera ocasión en que se observaba el comportamiento de los hablantes de esta lengua en esta prueba, es consistente con los datos que se obtuvieron de hablantes monolingües de inglés. El interés de este dato estriba en que apunta a que las reacciones vistas hasta ahora en hablantes de inglés tienen su base en el rasgo gramatical de número, ausente en la lengua japonesa como ya hemos mencionado al inicio de este capítulo, hecho que al mismo tiempo nos estaría confirmando que la ausencia de este rasgo es lo que lleva a los hablantes de japonés a elegir consistentemente el material frente a la forma. Discutiremos esto a fondo en el siguiente apartado.

El resultado del experimento es prácticamente idéntico al obtenido en la versión en que se explorara el caso de los hablantes de inglés. Por un lado confirmamos que los hablantes nativos monolingües de español mantienen la tendencia vista por hablantes de inglés a preferir mayoritariamente la forma al material, y por otro lado se corrobora que los sujetos japoneses que han estudiado la lengua española durante un período largo asimilan diferencias en su percepción de la realidad iguales a las vistas en el caso en que la segunda lengua era el inglés. Asimismo, se revela que la tendencia de los hablantes nativos de español es idéntica a los hablantes nativos de inglés monolingües.

De esta manera se puede confirmar que la idiosincrasia del hablante multilingüe no puede asimilarse a aquellas de los hablantes de las diferentes lenguas que es capaz de manejar. Asímismo, a la vista de este resultado afirmamos que partiendo de diferentes trasfondos lingüísticos se puede llegar a una organización similar del mundo que nos rodea.

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