La primera edición de la Gramática de la lengua castellana (1771) define los modos verbales de la siguiente manera:2
(1) Los modos que significa los verbos son quatro. Indicativo, el que indica ó demuestra sencillamente las cosas como: yo soy, tú amas. Subjuntivo, el que necesita juntarse con otro verbo expreso ó suplido que perfeccione el sentido de la oración, como: justo es que yo áme á quien me ama: yo escribiria si pudiese.
Imperativo, (…). Infinitivo, (…). (RAE 1771: 61-62; Edición facsímil 1984: 179-180) En esta edición, la RAE respeta la tradición de la gramática de las lenguas clásicas y considera el infinitivo como un modo, al igual que los modos indicativo, subjuntivo e imperativo. Sin embargo, descarta el modo optativo, el cual había sido reconocido por Nebrija (1492) y sus seguidores hasta el siglo XVII, y por otros gramáticos hasta más tarde. En esta publicación, el indicativo es definido según su función semántica, en tanto es considerado como un modo que “indica o demuestra sencillamente las cosas”, mientras que el subjuntivo es estimado de acuerdo a su función sintáctica, y es definido como una forma que carece de independencia para
“perfeccionar el sentido de la oración”. La RAE explica el uso aparentemente independiente del subjuntivo en base a la posibilidad de admitir un verbo “suplido” o fonéticamente tácito que lo rija.3
Como se observa en los ejemplos en (1), algunas de las correspondencias entre modo y forma verbal de aquella época difieren de las reconocidas actualmente. La primera edición incluye, como formas del subjuntivo, muchas conjugaciones verbales que hoy en día son consideradas como del modo indicativo, como por ejemplo:
(2) a. Indicativo: amo, amaba, amé, amaré, {he, hube, había} + amado, he de amar.
b. Subjuntivo: ame, amara, amaría, amase, amare, {haya, hubiera, habría, hubiese, habré, hubiere} + amado.
2 En las citas directas de las Gramáticas, respetamos la ortografía de su edición original, y en otros casos, nos guiamos por la norma actual. Por ejemplo, en (1), incluimos áme y escribiria, pero en (2), ame y amaría.
3 Zamorano (2005: 119) califica esta idea de “novedosa”, y la compara con la propuesta de Bello (1847) de admitir una cláusula regente tácita no solo para el subjuntivo, sino también para el indicativo. Véase Fukushima (1977) para más información sobre este tema.
33 c. Imperativo: ama, amad.
d. Infinitivo: amar, haber amado, haber de amar. (RAE 1771: 61-62; Edición facsímil 1984: 179-180)
2.2.2. La Gramática de 1796
Para la cuarta edición de la Gramática de la lengua castellana, publicada en 17964, se llevó a cabo una leve revisión de contenido. Según esta publicación, los modos indicativo y subjuntivo exhiben las siguientes características:
(3) a. Indicativo: indica o manifiesta directa y absolutamente la existencia o acción de las personas o cosas: amo, amaba, amé, amaré, {he, hube, había, habré} + amado. (Ver resumen de Zamorano 2005: 145. Con respecto a la correspondencia entre modos y formas, ver Nishikawa 1988: 108)
b. Subjuntivo: es el modo que necesita otro verbo antecedente expreso, o suplido a que se junta, para tener entera y completa su significación: ame, amara, amaría, amase, amare, {haya, hubiera, habría, hubiese, hubiere} + amado.
(Ver transcripción de RAE 1796: 90, citada por Zamorano 2005: 121. Con respecto a la correspondencia entre modos y formas, ver Nishikawa 1988: 108)
Como vemos en los ejemplos en (2), el número y la clase de los modos no han sido alterados de una edición a otra, y además, las definiciones asignadas al indicativo y el subjuntivo han mantenido sus elementos básicos, sufriendo solo escasas modificaciones. Por último, la forma habré amado, anteriormente considerada como del modo subjuntivo, ha sido trasladada al indicativo, lo cual resulta en una clasificación más lógica.
2.2.3. Las Gramáticas de 1854 y 1870
La siguiente revisión se lleva a cabo en 1854, y deja intactos tanto el número y clasificación de los modos, como la correspondencia de forma y modo. Por otro lado, la explicación de las funciones modales es ampliada considerablemente:
(4) a. Indicativo: indica o manifiesta directa y absolutamente, y con más o menos
4 En rigor, la edición de 1796 debiera de ser la quinta, debido a que existen cuatro ediciones anteriores (1771, 1772, 1781 y 1793), sin embargo, la llamaremos “cuarta” para ajustarnos a la denominación convencional. Véanse Nishikawa (1988: 85-86, 100), Zamora (1999: 381) y Zamorano (2005: 121).
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proximidad, la existencia, acción, estado, etc. de las personas o cosas. (Ver Zamorano 2005: 151)
b. Subjuntivo: es un modo menos determinado y absoluto que el indicativo, pues no puede usarse sin otro verbo expreso o tácito, colocado antes o después, el cual puede ser el mismo en diferente modo y tiempo, y aun puede también ser otro subjuntivo, (…). Los verbos que completan el pensamiento del subjuntivo van las más veces acompañados, como se ha visto, de alguna conjunción que enlaza ambas oraciones. (Ver transcripción de RAE 1854: 48. En Zamorano 2005: 128)
La edición de 1870, subtitulada “Nueva edición corregida y aumentada”5, realiza una pequeña modificación a la definición del indicativo, y ninguna a la del subjuntivo.
(5) Indicativo: señala o manifiesta directa y absoluta o independientemente, y con más o menos proximidad, el estado o acción de las personas o cosas. (Resumen en Zamorano 2005: 152)
2.2.4. La Gramática de 1880
A diferencia de la obra anterior, si bien la edición de 1880 no altera la definición del indicativo, sí extiende la del subjuntivo, incluyendo una descripción de su función semántica: “sentido optativo, desiderativo ó condicional”.
(6) El modo subjuntivo, que no expresa nunca por sí solo, como el indicativo, afirmaciones absolutas, y cuyo sentido es optativo, desiderativo ó condicional, no suele usarse por esta razón sin otro verbo, expreso ó tácito, colocado antes o después, el cual puede ser el mismo en diferente modo y tiempo, incluso otro subjuntivo, como se ve por los ejemplos que siguen: daré lo que DEN los demás; lo DIRĎA, si lo SUPIESE; cuando V. me lo MANDE, lo haré; deseo que PROSPERES; quien bien te QUIERA te hará llorar.
Los verbos que completan el pensamiento del subjuntivo van las más veces acompañados, como se ha visto, de alguna conjunción, que enlaza ambas oraciones.
(RAE 1880: 62-64)
5 Desde la edición de 1874 hasta la de 1916, las obras se subtitulan “Nueva edición”. En 1917, este subtítulo es substituido por “Nueva edición reformada”, el cual es mentenido incluso después del cambio del título principal a Gramática de la lengua española.
35 2.2.5. La Gramática de 1917
La edición publicada en 1917 presenta una gran innovación: un nuevo modo, el “potencial”, al cual corresponderían las formas amaría y habría amado. Su exclusión del modo subjuntivo ordena la definición y el sistema de tiempo de los modos verbales.
La edición siguiente se publicó en 1920 con el mismo título e incluyó el mismo contenido que la edición anterior.
(7) a. Indicativo: enuncia el hecho como cierto y objetivo: amo, amaba, amé, amaré, {he, había, hube, habré} + amado.
b. Potencial: indica la posibilidad objetiva del hecho: amaría, habría amado.
c. Subjuntivo: expresa el hecho como un deseo, o como dependiente y subordinado a otro hecho indicado por uno cualquiera de los otros tres modos: ame, amara, amase, amare, {haya, hubiera, hubiese, hubiere} + amado. (a.: RAE 1917: 274.
b.: RAE 1917: 273. c.: RAE 1920: 287. Resumen de Zamorano 2005: 156, 306) 2.2.6. La Gramática de 1931
En 1924 se publicó la primera Gramática de la lengua española. Sin embargo, a pesar de llevar un título diferente, esta incluyó el mismo contenido que la edición de 1917 de la Gramática de la lengua castellana, y solo fue modificada de manera considerable en 1931. La sección sobre los modos verbales, no obstante, no sufrió alteraciones.
(8) Según estas distintas maneras de expresar la significación del verbo, se han reunido en grupos las distintas formas verbales, constituyendo lo que se llaman modos del verbo, que, con excepción de las formas del infinitivo, son cuatro en castellano, o sea: el indicativo, que expresa el hecho como real y objetivo: v. gr.: yo leo; vosotros escucháis; el potencial, que lo indica, no como real, sino como posible; v. gr.: yo leería; vosotros escucharíais; el imperativo, que lo enuncia como un mandato; v.
gr.: escuchad, atended, y el subjuntivo, que lo expresa como un deseo, o como dependiente y subordinado a otro hecho indicado por uno cualquiera de los otros tres modos: v. gr.: ¡Oh!, SUENE de continuo, Salinas, vuestro son en mis oídos (...).
Deseo que VENGAS; leería si me ESCUCHASEIS [sic]; escuchadme para que SIGA leyendo. (RAE 1931: 265)
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Es posible resumir el tratamiento del subjuntivo por parte de la RAE, entre 1771 y 1931, de la siguiente manera:
(9) a. A partir de la primera edición, el subjuntivo es caracterizado como una forma incapaz de perfeccionar el sentido de la oración por sí misma, es decir, es definido según su función sintáctica. La edición de 1880, por su parte, añade una explicación de tipo semántico, señalando que dicho modo conlleva un sentido optativo, desiderativo o condicional. A partir de 1917, por otro lado, se considera que el subjuntivo señala el evento como un deseo, o bien, como subordinado a otro evento, lo que implica una distinción entre su uso semántico –expresar un deseo– y sintáctico–marcar subordinación–.
b. Los elementos regentes de la dependencia o subordinación del subjuntivo no son especificados.
c. La primera edición menciona la existencia de un elemento regente tácito, al cual no se hace referencia en las ediciones de 1917 en adelante.
d. Las formas amara y hubiera amado, son consideradas como del subjuntivo en todas las ediciones; por otro lado, si bien habré amado formó parte del subjuntivo en la primera edición, en 1796 fue trasladada al conjunto de formas del indicativo; finalmente, las formas amaría y habría amado fueron consideradas como del subjuntivo hasta su categorización como parte del modo potencial en la edición de 1917.
e. La edición de 1920 dictó que las formas ame, amara, amase, amare, y sus respectivas formas compuestas, pertenecen al subjuntivo, clasificación que sigue vigente hasta hoy.